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Tuesday, December 6, 2011

Vínculos del gobierno con el problema social del narcotráfico

Son miles las familias afectadas por las muertes, los asesinatos, la juventud destruida, la desmoralización, el vicio, el terrible escenario que se ve día a día en los noticieros, sin embargo, el problema del narcotráfico está encumbrado en jerarquías políticas corruptas.

Dice la noticia:

Acusan a EE.UU. de blanquear capitales del narco mexicano
Noticia de Gabriel Lerner
AOL Noticias

En el principio tuvimos a Fast and Furious, Rápido y Furioso, el frustrado operativo que organizó la filial de Phoenix, Arizona, de la ATF – la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos entre 2009 y 2010, en la que funcionarios de esta agencia federal ayudaron a armerías a vender alrededor de 1,725 rifles de asalto y otras armas que llegaron finalmente a manos de los carteles mexicanos de la droga.

En México, algunas de estas armas fueron utilizadas en asesinatos. Los agentes federales lo justificaron diciendo que el operativo sirvió para seguir las huellas de los capos del narco y de otros grupos criminales.

Al principio, la revelación de Fast and Furious generó una oleada de desmentidos y acusaciones mutuas dentro del gobierno y contra los medios de comunicación. Más adelante se lanzaron investigaciones internas y finalmente, hubo cartas de reconocimiento y pedido de disculpas por parte del Fiscal General, Eric Holder.

Ahora surgió un nuevo escándalo que llevó a que el congresista republicano Darrel Issa, presidente del comité de Control y Reforma de Gobierno en la Cámara de Representantes anunciara a Holder que investigaría el caso.

Nuevamente, el gobierno estadounidense, en su apuro para ayudar a México en su lucha contra la droga, tantea la línea que separa lo legal de lo illegal. Esta vez, según una investigación de Ginger Thompson en el New York Times, miembros de la Agencia Contra la Droga (DEA) han "blanqueado o contrabandeado millones de dólares obtenidos de la venta de droga".

Nuevamente, todo esto ha ocurrido, según el periódico, en un intento de revelar la identidad de los verdaderos jefes de los carteles.

Se trata de una ambición que, si bien es loable, ha demostrado ser irrelevante en la guerra de seis años contra los narcos declarada por el presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa.

Así, cada tres o cuatro semanas, los medios de comunicación locales anuncian dramáticamente la incautación de drogas y el arresto de dirigentes locales, regionales e incluso nacionales. Los supuestos jefes del crimen desfilan, esposados y mirando fijamente las cámaras de las agencias noticiosas. Frente a ellos se ven montañas de droga supuestamente tomadas durante el acto de captura. Detrás de ellos, invariablemente, siempre enmascarados y fuertemente armados, los escoltan policías o soldados.

¿Qué sucede después? Los sospechosos desaparecen. Raramente nos enteramos de un proceso judicial, acusaciones, testigos, jueces, veredictos y sentencias. Y luego viene la próxima redada y nuevamente algunos capos – muchas veces andrajosos y demacrados – desfilan esposados frente a las cámaras.

Y cuando también éstos desparecen, surgen nuevos líderes que ocupan sus lugares, a veces de manera pacífica; otras, en un baño de sangre.

La operación revelada por el New York Times parece encaminada a lograr lo que no han hecho años de confrontaciones militares con las huestes armadas de los carteles de la droga. Pero al hacerlo, dice el diario, se borran los contornos de "la línea que separa la vigilancia de la habilitación del crimen", porque "al lavar dinero de la droga, la agencia permite a los cárteles continuar con sus operativos durante meses e incluso años, antes de ejecutarse incautaciones o arrestos".

Lo que hace que esta historia, en particular, sobresalga, es que operativos de este tipo han sido conducidos por agencias estadounidenses y sus aliados en otros lados del mundo. Después de todo, allegados a la DEA dijeron al NY Times que el operativo, tratándose de dinero y no de armas, no fue tan peligroso.

Pero en México, este tipo de operaciones es ilegal. Fueron prohibidas en 1998 después de que el gobierno mexicano se enteró – demasiado tarde – que durante tres años, Estados Unidos había conducido un operativo secreto e ilegal, como lo reveló JUlia Preston también en el New York Times:

"La operación Casablanca fue descrita por funcionarios de los Servicios de Aduanas de Estados Unidos como la mayor y quizás más exitosa acción legal de Estados Unidos en la historia. Según revelan las actas de acusación presentadas en su momento en Los Angeles, empleados pertenecientes a 12 bancos blanquearon al menos 110 millones de dólares para el narcotráfico basado en Colombia y México".

Eso fue hace 13 años. Ahora, el nuevo operativo fue supuestamente iniciado a invitación de las más altas esferas del gobierno mexicano. Es allí donde el Presidente Calderón considera su legado: éxito o fracaso en su guerra contra los cabecillas del narcotráfico.

Los críticos dicen que el asalto empecinado de Calderón contra los carteles es responsable del innecesario baño de sangre nacional en el que casi 50,000 personas han muerto. Otros en cambio reclaman que la mayoría de los muertos pertenecían a uno u otro cártel y que la ofensiva ha debilitado al hampa. Sin ella, arguyen, hubiese sido peor.

Pero el hecho es que el operativo constituye un ataque frontal allí donde más duele: en los bolsillos de los cárteles, en su rama financiera. Un artículo reciente publicado en el Los Angeles Times por Ken Ellingwood y Tracy Wilkinson, revela ese pequeño presunto secreto que todos conocen: que el dinero de la droga "brilla en los rascacielos flamantes de lugares como Cancún, en los exitosos casinos de Monterrey, en las torres y restaurantes de la ciudad de México que se permiten estar allí, vacíos, durante meses. Llega al sector de la construcción, a la industria del entretenimiento nocturno, hasta a las campañas políticas".

De hecho, según el LA Times, la cantidad de dinero blanqueado podría llegar a 50,000 millones de dólares, alrededor del 3% de la economía nacional. El año pasado, solo 37 personas fueron arrestadas por el crimen.

La administración de Calderón ha pedido al congreso mexicano aprobar restricciones en transacciones en dólares en efectivo en un intento de frenar el lavado de dinero.


Hasta el momento, la reciente revelación del New York Times no ha causado la respuesta indignada y generalizada a la que dio lugar la publicación de la debacle de Fast and Furious en febrero pasado. ¿Por qué?

Quizás porque, como dijeron dos exagentes de la DEA al NY Times, hay una marcada diferencia entre ambos operativos. Mientras que Rápido y Furioso lidiaba con armas aún en manos de criminales y relacionadas con la muerte de un agente estadounidense, sus propias acciones "solamente" lidiaban con dinero.

Pero si la prensa en general recién ahora comienza a hacerse eco de las revelaciones, éstas despertaron un inmediatoeco de protesta y escarnio en los medios conservadores y hostiles a la administración Obama.

El blog conservador Townhall , lanzó un ataque contra el mandatario, acusando a Washington de no solamente suministrar armas a los carteles de la droga sino también dinero "para financiar sus operaciones".

Otros ataques contra la Casa Blanca siguieron: "Ultimas noticias: la administración Obama atrapada blanqueando dinero para los cartels de la droga", acusó Godlike Productions.

Y el popular blog de la extrema derecha, Freerepublic.com, publicó la historia de manera tal que generó comentarios tales como: "me pregunto cuántos funcionarios electos y burócratas están al servicio de los cárteles. Adivino que el porcentaje se acerca al 50% de ese grupo en Washington. Y que es incluso mayor a lo largo de la frontera".

Lo anterior fue una noticia de AOL, escrita por Gabriel Lerner