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Monday, February 6, 2012

¿Manual para evitar el lavado de cerebro?

¿Ves la televisión ó es la televisión la que te ve y te monitorea a ti? Tus gustos, tus hábitos, tus intereses,  hasta lo que consumes o  incluso como hablas y lo que hablas,  es tuyo original o eres  el resultado de un plan establecido por otras personas. Daniel Estulín vuelve con su periodismo investigativo en su nuevo libro “El instituto Tavistock”

Fuente de estos artículos:
Danielestulin (punto) com
El instituto Tavistock, de Daniel Estulin

En cada uno de los nueve capítulos que componen el libroEstulin afirma que hay que aprender a defenderse de “la peor y más temible conspiración mundial de control mental jamás contada” y asegura, con múltiples pruebas, que esta organización mundial, cuyo objetivo es crear un único gobierno mundial que nos dominará, está financiada por las personas más influyentes y millonarias del mundo, entre las que se destaca la familia Rockefeller. Estulin certifica que su libro es un “manual para evitar el lavado de cerebro” al que estamos sometidos constantemente y jura a quien le quiera creer que la ignorancia no es una casualidad, sino el producto de un plan mundial, detalladamente planificado, con el objetivo concreto de destruir el espíritu humano y forjar identidades a su gusto.

EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD

La televisión es el medio más eficaz de aplicar lavado de cerebro, pero no el único. La avenida Madison de Nueva York, epicentro de la publicidad, también ha aportado su granito de arena, y por extensión el «culto a los famosos» contribuye a difundir ampliamente lo que Tavistock quería que creyéramos. En los años veinte, Edward Bernays convirtió la propaganda de tiempo de paz en relaciones públicas. Las relaciones públicas crearon la sociedad de consumo, que, según se decía, iba a ser la guinda de la tarta del capitalismo de libre mercado, con la introducción de los patrocinios de famosos y la colocación de productos. Las relaciones públicas consolidaron las teorías de la psicología de masas y los planes que tenían las empresas y los políticos de influir en las creencias del ciudadano medio apelando, por encima del intelecto, directamente a las emociones y a los instintos.

«La gente ya lleva más de cincuenta y cinco años viendo anuncios publicitarios que, mediante un inteligente uso de imágenes y de música, intentan manipular los impulsos subconscientes y los instintos para vender productos. La mayoría dura menos de un minuto, pero contienen numerosas imágenes y a menudo una música repetitiva y pegadiza.»[77] Es una fórmula sencilla. Si usted es una persona joven de la cultura occidental, la publicidad satisface las necesidades informativas que tiene usted respecto de hacerse mayor y vivir la vida. Si lo analiza, verá que, en lo que se refiere al estímulo emocional y no racional, prácticamente no hay diferencia entre ver series de televisión y ver publicidad en la televisión. Las dos cosas venden un punto de vista. Sin charlas, sin clases. Sin decirnos esto es lo correcto y esto es lo incorrecto. Se limitan a expresar, a través de las experiencias ajenas, cómo es o cómo puede ser la vida para el grupo de población al que va dirigido. Es muy posmoderno y muy engañoso. La realidad funciona, porque, como tal, puede ser orquestada y manipulada.

Uno de esos puntos de vista puede ser, fácilmente, la nostalgia. La nostalgia, como en Cuéntame cómo pasó, es una cosa interesante, actúa como un pasado común que une a las personas que pertenecen a esa época o a esa generación en particular. Si se utiliza correctamente, también puede resultar muy práctica para manipular a la gente. Esto los publicistas lo descubrieron hace mucho, y puede que sea ésa una de las razones de que en estos diez años hayan vuelto a estar de actualidad determinadas modas y tendencias de las tres últimas décadas.

A juzgar por lo que aparece en la publicidad hoy en día, puedo deducir que hay personas creativas, que poseen recursos y carecen de escrúpulos, intentando constantemente descubrir qué cosas valora más la gente, para a continuación buscar la manera de vincular su producto a las estrellas.

Fuente de estos artículos:
Danielestulin (punto) com