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Saturday, December 29, 2012

Antisemitas que niegan el Holocausto y esconden la historia para hacer impunes a los genocidas racistas y fascistas quienes pretenden adelantar sus planes de odio en el mundo

                           
 
Título: Negación del Holocausto e información errónea
 
Fuente: ushmm (punto) org/wlc/es/article (punto) php?ModuleId=10007579
 
Los historiadores legítimos rechazan la negación del Holocausto porque la creencia de que este nunca existió no concuerda con los hechos históricos generalmente conocidos y bien documentados. La negación del Holocausto está centrada en un odio irracional vinculado con el antisemitismo.
 
Los que niegan el Holocausto ignoran las numerosas pruebas que avalan su existencia e insisten en que es un mito inventado por los aliados, los comunistas soviéticos y los judíos para lograr objetivos propios. Según la “lógica” de los que lo niegan, los aliados necesitaban el “mito del Holocausto” para justificar su ocupación de Alemania en 1945 y la “implacable” persecución de los acusados nazis. Además insisten en que los judíos necesitaban el “mito del Holocausto” para obtener generosos pagos de Alemania en concepto de indemnización y para justificar la creación del estado de Israel. Insisten, entonces, en la existencia de una gran conspiración que involucra a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, a los judíos y a Israel, y cuyo fin es difundir el Holocausto en pos de fines propios.
 
Una de sus estrategias es afirmar en forma simplista que si pueden desacreditar un hecho del Holocausto, toda su historia también puede desacreditarse. Cierran los ojos a la mayor parte de las pruebas de este acontecimiento histórico y se concentran en tres argumentos específicos que, según ellos, refutan la realidad del Holocausto en su totalidad.
 
En primer lugar, argumentan que como no hay ni un solo documento que describa el Holocausto o con la firma de Hitler ordenando su ejecución, todo es un engaño. Para respaldar este argumento, rechazan todas las pruebas que se presentaron en Nuremberg. Denuncian que la intención genocida del estado nazi y los miles de órdenes, memorandos, notas y otros registros que documentan el proceso de la destrucción son un invento. Como no pueden respaldar sus argumentos de que los documentos son apócrifos, afirman que su contenido se malinterpretó en forma deliberada. Además, insisten en que los aliados usaron torturas a fin de obtener las confesiones de la autoría de las matanzas y que los testigos de crímenes nazis cometidos en contra de los judíos mintieron motivados por intereses personales.
 
En segundo lugar, los que niegan el Holocausto insisten en que los “pocos” judíos que perecieron murieron de causas naturales o que el estado nazi los ejecutó en forma legítima por delitos reales. Afirman que los judíos y las potencias aliadas exageraron la cantidad de judíos asesinados durante la guerra. Prácticamente todos los historiadores coinciden en que en el Holocausto se asesinaron entre 5,1 y 6 millones de judíos. Cada vez que eruditos legítimos intentan precisar esta cantidad utilizando fuentes históricas y métodos demográficos fidedignos, los que niegan el Holocausto dicen que la imprecisión en el número exacto de muertes dentro de ese rango unánimemente aceptado constituye una prueba de que toda la historia del Holocausto fue un invento y señalan que la cantidad de muertes de judíos durante la Segunda Guerra Mundial ha sido exagerada.
 
Finalmente, aseguran que los nazis no utilizaron cámaras de gas para matar a los judíos y niegan la existencia de los campos de exterminio Centran su atención en Auschwitz y creen que si pudieran desmentir la idea de que los nazis usaban cámaras de gas en Auschwitz para matar a los judíos, sería suficiente para desacreditar también toda la historia del Holocausto.
 
Quieren que el suceso histórico sea motivo de debate. Por sobre todo, aspiran a ser considerados eruditos legítimos portadores de un sólido argumento histórico. Ansían un espacio público para manifestar lo que llaman “el otro lado de la cuestión”. Los estadounidenses que niegan el Holocausto con frecuencia imitan las formas y las prácticas de los eruditos, a fin de poder disfrazar frente al público la naturaleza de sus opiniones.
A menudo dicen ser especialistas en el Holocausto, pero si se examinan sus credenciales, son especialistas, si es que lo son, en otros campos no relacionados con el tema. Arthur Butz, un estadounidense que negaba el Holocausto, era profesor de ingeniería en la Universidad del Noroeste (Northwestern University). Fred Leuchter, también estadounidense, declaró ser especialista en la construcción de cámaras de gas para ejecuciones, pero un tribunal británico determinó que tal afirmación no tenía fundamento. Los que niegan el Holocausto generalmente colocan notas al pie en sus escritos para citar las publicaciones de otros que piensan como ellos. Se rigen por convenciones seudoacadémicas. El Instituto de Revisión Histórica de California (Institute for Historical Review in California), centro del movimiento de negación del Holocausto en los Estados Unidos, publicó hasta hace poco un periódico seudoacadémico con artículos escritos por figuras importantes de dicho movimiento: Arthur Butz (EE. UU.), Bradley Smith (EE. UU.), Fred Leuchter (EE. UU.), Ernst Zundel (Alemania, Canadá), David Irving (Gran Bretaña), Robert Faurisson (Francia), Ahmed Rami (Suecia) y Carlo Mattogno (Italia).
 
Si bien el Instituto de Revisión Histórica prácticamente no publica activamente textos impresos ni en la Web desde principios de siglo, las publicaciones anteriores siguen apareciendo en Internet. La negación del Holocausto en Internet es especialmente un problema en los Estados Unidos, donde la Primera Enmienda de la Constitución garantiza la libertad de expresión. Se considera que no se transgrede la legislación estadounidense cuando se niega el Holocausto ni cuando se difunde la instigación al odio basado en el prejuicio antisemita o nazi. Algunos países europeos como Alemania y Francia han criminalizado la negación del Holocausto y han prohibido las publicaciones nazis y neonazis. Con el fin de eludir estas leyes en Europa, algunas personas que niegan el Holocausto han acudido a Internet, para crear un sitio web con sede en Estados Unidos al que pueden acceder usuarios de otros países. El Internet es ahora la principal fuente de literatura sobre la negación del Holocausto y el principal medio de reclutar organizaciones que suscriben tal negación.
 
Los eruditos legítimos no tienen dudas de que el Holocausto ocurrió. Las aseveraciones de los que dicen lo contrario no forman parte de los debates históricos auténticos. La negación del Holocausto es en realidad una cuestión de antisemitismo y políticas irracionales, no de historia ni de justicia.
Este artículo pertenece al  “United State Holocaust Memorial Museum”
Fuente: ushmm (punto) org/wlc/es/article (punto) php?ModuleId=10007579

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