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Thursday, September 29, 2011

Los nazis planeaban fundar un IV Reich bajo los auspicios de la Unión Europea

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Elconfidencial (punto) com

Por Raquel Guerra
Fecha 22/05/2009

La pesquisa de los planes de los líderes del régimen nazi después de la Segunda Guerra Mundial, ha resultado en un curioso hallazgo. Para Adam Lebor, periodista y escritor británico, la compilación de material para escribir una novela de ficción, le ha llevado a descubrir documentos que prueban que los nazis planeaban crear un IV Reich bajo los auspicios de un imperio económico paneuropeo basado en el mercado común.

El protocolo de Budapest, título de la novela de Lebor, contiene el detalle de los planes nazis para preservar su poder al final de la Segunda Guerra Mundial, cuyo principal objetivo era crear un espacio económico europeo por el que extender su imperio, dejando esta vez de lado la facción militar.

El documento que lo prueba es un informe del Servicio de Inteligencia Militar de los Estados Unidos, EW-Pa 128, también conocido como el informe de la Casa Roja, que detalla cómo las élites nazis se habían reunido secretamente en el Hotel Casa Roja de la ciudad de Estrasburgo el 10 de agosto de 1944. En esa época, Alemania se encontraba al borde de la derrota militar, por lo que las SS ordenaron a importantes empresarios alemanes el siguiente plan: colocar sus compañías (BMW, Siemens, Volkswagen) en el extranjero bajo una actitud demócrata para alcanzar la prosperidad económica que ayudara a la refundación del partido nazi.

Adam Lebor asegura que a pesar de que el informe de la Casa Roja fue tan sólo un elemento inspirador, “a medida que investigaba y escribía la novela, me di cuenta de que algunos puntos del informe se habían hecho realidad”. Así, Lebor cita que la Alemania nazi movió grandes capitales a través de países neutrales, un gran número de importantes empresas alemanas se internacionalizaron y la economía alemana se recuperó rápidamente después de 1945.

“El Tercer Reich fue derrotado militarmente, pero los grandes banqueros de la era nazi, industriales y funcionarios, renacidos como demócratas, pronto prosperaron en la nueva República Federal de Alemania. Allí trabajaron por una nueva causa: la integración político-económica europea”, explicaba Adam Lebor para el Daily Mail a raíz de la publicación de su libro este mes de mayo.

Destaca el caso de Hermann Abs, componenete del equipo directivo de Deutsche Bank entre 1938 y 1945, y que más tarde se convirtió en presidente del banco después de la II Guerra Mundial. Abs contribuyó a la reconstrucción de la economía alemana al mismo tiempo que ocupaba un puesto en la junta supervisora de I.G. Farben, la compañía que fabricó el gas Zyklon B que se usó en los campos de concentración.

“Abs era el responsable de distribuir los fondos para la reconstrucción del Plan Marshall a la industria alemana”. Paralelamente, Abs también era miembro de la Liga Europea de Cooperación Económica, un lobby intelectual de élite creado en 1946. La Liga perseguía la construcción de un mercado común y desarrolló políticas para la integración europea que casi copiaban las propuestas nazis de los años precedentes.

El nudo ideológico y su mutación

Otros autores como Rodney Atkinson o Walther Funk también han defendido tesis cercanas a las de Lebor al describir los paralelismos entre las políticas propuestas por los nazis y las de la UE tal y como la conocemos hoy en día. Un ejemplo lo representa el Grupo Bilderberg, que en 1955 acuñó documentos en los que formulaba la agenda para la creación de un mercado europeo y una moneda común. Aunque por la calidad de sus conversaciones anuales este grupo ha sido acusado de formular teorías de la conspiración, lo cierto es que hasta el 2004 fue presidido por el Príncipe Bernardo de los Países Bajos, cofundador y antiguo oficial nazi. Aún así, el nudo ideológico del documento se atribuye a las ideas que economistas y académicos nazis expresaron en la década de los cuarenta.

Hoy en día, desde la UE se ha mutado ese discurso ideológico. Los argumentos de extrema derecha con reminiscencias nazis suponen un ataque a los valores de la Unión. Un caso reciente lo representa el eurodiputado francés de extrema derecha Jean Marie Le Pen, a quien el Parlamento Europeo ha despojado de sus honores como futuro presidente por sus repetidos comentarios sobre el Holocausto. En esta línea, algunos expertos opinan que mientras los nazis mataban a gente por oponerse al III Reich, la UE ha encontrado una solución más eficiente, simplemente “matando” su libertad de expresión.

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